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Etapa de 7 a 11 años.
La Ginesta

A partir de los 7 años comienza una etapa en la cual los niños y las niñas ya van estando preparados para iniciar el camino de un aprendizaje más abstracto. Empieza a ser palpable el deseo de aprender y poder enfocarlo en una dirección determinada. Se van interesando más por los conocimientos relacionados con el mundo adulto y va creciendo la capacidad y el interés por las actividades en grupo. De hecho, ensayan formas de relación y organización de grupo que les permiten crear sus propias normas sociales como inicio de un preparación para la entrada en el mundo adulto que se extenderá e intensificará en la adolescencia.

 

La actividad autónoma continua siendo fundamental y se desarrolla en los diferentes espacios disponibles: biblioteca, con rincones de geografía y culturas, matemáticas, juegos de mesa, lenguas, sala de música y movimiento, taller de plástica, taller de naturales y espacio exterior.

 

La actividad estructurada tiene un papel importante en esta etapa. Los niños están cada vez más interesados en actividades más abstractas, organizadas, estructuradas y vinculadas al adulto y al grupo. A partir de esta edad hemos establecido una estructura de actividades visible y voluntaria con la mediación de un adulto.

Entendemos que existen diversas maneras de desarrollar un aprendizaje estructurado y se trata de ofrecer puntos de partida para que cada niño y niña puedan moverse en esta diversidad según su particular sensibilidad y naturaleza. Por esta razón hay formas individuales o grupales, autónomas o acompañadas por los adultos, concretas o abstractas, temáticas o interdisciplinarias, etc... El objetivo de la actividad estructurada es abrir nuevos horizontes, mostrar nuevas experiencias y posibilidades de aprendizaje en un contexto de grupo. Son de carácter vivencial, se desarrollan mediante una metodología lúdica y, a menudo, interdisciplinaria y tratan de recorrer el amplio abanico de aspectos de la cultura. Celebramos reuniones colectivas para organizar y decidir sobre aquellas actividades que impliquen un acompañamiento de los adultos.

 

Hay niños y niñas con necesidades de un acompañamiento más cercano y continuado o en general puede haber momentos puntuales de dificultad, rechazo o bloqueo en relación a cualquier tipo de aprendizaje. Entonces, establecemos un proceso de observación, seguimiento y acompañamiento más cercano de lo habitual, para determinar el grado de intervención conveniente en todos los aspectos, con el objetivo de abordar y resolver esta dificultad en concreto. De esta manera, favorecemos que estos niños y niñas encuentren la posibilidad de resolver su conflicto a través de un marco controlado por el adulto.

Etapas