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Etapas

Etapa de los 12 a los 15 años.
L'Heura

Esta etapa del crecimiento se caracteriza por la transformación constante, que llega a las diferentes dimensiones de los chicos y chicas: la emocional, la biológica, la social, la intelectual y la espiritual/trascendente.

 

La adolescencia es el tiempo del inicio de la fertilidad y de la transformación del cuerpo, de la construcción de la identidad personal y de la inmersión en la búsqueda de quién soy, de la construcción del pensamiento crítico y de la capacidad más profunda de investigación, de la conciencia de la mirada hacia adentro en permanente contraste con lo que hay afuera, que incluye la mirada crítica hacia el mundo adulto y la búsqueda del modelo del mundo que quiero. Es el tiempo de conquistar la plena autonomía, la expresión de las capacidades individuales y de grupo, así como el descubrimiento de la potencia transformadora frente a un mundo que nos comienza a invitar y a necesitar en su permanente construcción. Estas nuevas circunstancias posibilitan situaciones de aprendizaje muy ricas, diversas, profundas y transformadoras.

 

En esta etapa el chico y la chica van tejiendo un recorrido genuino, incorporando intereses que les son auténticos, creando así su itinerario formativo y vital propio. El acompañamiento de la familia y del equipo se fundamenta en el diálogo constante con aquello que los chicos y chicas viven, lo que los preocupa y/o despierta interés más allá del momento presente.

 

En L’Heura partimos de lo que ya existe para irnos a encontrar con lo que se desconoce y que tanto llama la atención del adolescente. Éste aún necesita que las relaciones con el adulto puedan sostenerlo y acompañarlo en las situaciones que vive. La claridad en los límites, la confianza, el respeto de la intimidad y el reconocimiento de la identidad son aspectos especialmente necesarios, que los adultos que acompañan a los chicos y chicas que transitan por la adolescencia han de mantener; tan necesarios como la acogida (y el recogimiento) en espacios y tiempos de calidad, en los cuales poder compartir y acompañar la intensidad, la plenitud y la reflexión sobre las vivencias, así como la incomodidad de los tiempos de vacío, de duda, de incertidumbre, de miedo.

 

En la etapa de la preadolescencia y la adolescencia, se pasa a mirar el mundo de las relaciones de manera consciente, clara y prioritaria. El otro se convierte en una fuente de conocimiento, de contraste, de situaciones, de emociones, etc, todas ellas irresistibles. El conocerse, la responsabilidad, el compromiso y, en general, la autorregulación de cada adolescente frente al sitio que ocupa en el otro y en el grupo son búsquedas y aprendizajes naturales de esta etapa vital. Por tanto, debemos tener cuidado de ofrecer oportunidades y espacios que sean ricos en relaciones, donde sean respetados los tiempos, los ritmos y las formas, tanto las individuales como las que parten de la construcción colectiva.

 

Para construir la identidad personal hay que cuestionar lo que se conoce hasta ahora y también incorporar nuevas miradas. Es por eso que prestamos atención a los vínculos, a las interacciones, a los roles que genera el grupo, que generan las individualidades halladas y las propuestas; acompañamos y cuidamos de que el grupo se viva con la intensidad que permite el descubrimiento de uno mismo y del otro.

 

La actividad espontánea es aquella que se inicia por el interés que tienen el chico y la chica, fruto de inquietudes personales o del grupo, y también como resultado de la interacción con los materiales y espacios. Esta actividad puede convertirse en una propuesta estructurada, pues puede tomar forma de investigación o taller donde profundizar en la experiencia.El protagonismo del chico y la chica es vital en la experiencia, es por eso que en el descubrimiento y la investigación de los aprendizajes partimos de la voluntariedad de las acciones, la libertad, la responsabilidad y el compromiso con uno mismo y con el grupo, fruto de la decisión propia. El adulto pone al servicio del chico y la chica herramientas para la planificación, la investigación, la reflexión y el cuestionamiento de aquello que está captando su interés.

Los materiales y las propuestas se diseñan a partir del currículum de la ESO. Así mismo vamos generando material para la autoevaluación, de forma que en cualquier momento, si el chico o la chica tienen el deseo o la necesidad de contrastar los criterios de la educación formal, tienen ese material a su disposición.

 

La actividad estructurada es la que prepara el adulto y se lleva a cabo a través de su mediación. Esta actividad es diversa, tanto por lo que hace al adulto que acompaña (puede ser un miembro del equipo, colaborador, o un padre o madre del proyecto), como también respecto de la forma (tipos de sesiones, según su duración y organización) y las herramientas empleadas, interdisciplinarias y transversales, aunque puedan nacer u orbitar alrededor de un área o disciplina concreta.

 

El concepto de viaje está integrado en la dinámica de esta etapa porque permite conocer otras realidades, otros lugares y otras personas con los cuales compartir y generar situaciones y vivencias interesantes. Otra forma en que entendemos el viaje en esta etapa en especial es la de acoger propuestas que vienen de fuera, colaboradores que quieren compartir alguna vivencia, experiencia o visión con el grupo de adolescentes dentro de la dinámica de la escuela.